Materiales locales
Cuero vacuno argentino de curtición vegetal, lana merino de la Patagonia y herrajes de bronce macizo envejecido. Cada pieza se selecciona por su grano natural y resistencia.
Calidad que perduraCreemos en la permanencia de lo bien hecho. Cada prenda y accesorio nace del respeto por el oficio, los materiales locales y la estética de la vida de campo. No buscamos la novedad, sino la pieza que se vuelve parte de quien la usa.
Trabajamos con cueros vacunos argentinos de curtición vegetal, lanas merino de la Patagonia y herrajes de bronce macizo fundidos en talleres de la provincia de Santa Fe. Cada material se selecciona por su origen y su capacidad de envejecer con dignidad.
El cliente recibe una pieza única, con grano y textura irrepetibles.Ninguna de nuestras prendas responde a tendencias pasajeras. Las líneas son depuradas, los cortes generosos y los detalles funcionales: bolsillos con fuelle, costuras reforzadas, forros de lana. Una campera de Bower Australian se usa una década y sigue siendo actual.
El armario se vuelve más liviano y más duradero.Para que el cuero conserve su carácter frente a la humedad, recomendamos tres prácticas: cepillar la superficie con un cepillo de cerdas suaves después de cada uso para retirar el polvo; aplicar una capa fina de grasa neutra cada tres meses, especialmente en costuras y pliegues; y guardar la prenda en una funda de tela transpirable, nunca en bolsas plásticas. Así la pátina se desarrolla sin manchas ni rigidez.
La prenda se vuelve más bella con los años.Desde los talleres de la provincia de Buenos Aires hasta las estancias más tradicionales, el camino de Bower Australian se ha tejido con decisiones artesanales y resultados que perduran.
El primer taller se instaló en una antigua casona de campo, donde se comenzó a trabajar el cuero vacuno argentino con técnicas de curtido vegetal heredadas de los talabarteros locales. La primera colección constó de doce camperas, todas cosidas a mano con hilo encerado.
Se estableció una relación directa con dos curtiembres familiares de la provincia de Santa Fe, garantizando la trazabilidad del cuero desde el campo hasta la prenda terminada. Este paso permitió reducir los tiempos de producción y mejorar la consistencia del grano natural.
La incorporación de marroquinería fina amplió el catálogo con carteras portafolios y accesorios de viaje. Los herrajes de bronce macizo y latón niquelado se convirtieron en un sello distintivo, fabricados por un herrero de la localidad de Luján.
Se inauguró un espacio de exhibición y venta directa en el barrio de Palermo, Buenos Aires, donde los clientes pueden ver el proceso de confección y elegir personalmente las piezas de cuero. Ese mismo año se lanzó el servicio de grabado personalizado.
La campera Estancia recibió el premio a la mejor prenda de cuero en la Feria de la Tradición de San Antonio de Areco, destacando la durabilidad de las costuras y la calidad de los herrajes. Este reconocimiento consolidó la presencia de la marca en el circuito de indumentaria de campo.
Nuestra identidad
Cuero vacuno argentino de curtición vegetal, lana merino de la Patagonia y herrajes de bronce macizo envejecido. Cada pieza se selecciona por su grano natural y resistencia.
Calidad que perduraPrendas y accesorios que trascienden temporadas. Líneas depuradas, costuras reforzadas y detalles funcionales que mejoran con el uso, adquiriendo pátina y carácter.
Elegancia sin fechaPara mantener tus camperas de cuero frente a la humedad: 1) Aplica crema hidratante específica cada tres meses. 2) Guarda en funda de tela transpirable, nunca en plástico. 3) Si se moja, seca al aire libre sin fuente de calor directa.
Durabilidad garantizadaDetrás de cada prenda y accesorio hay un equipo que conoce el oficio del cuero, la lana y el metal. Nuestra experiencia nace de años de trabajo con materiales nobles y de la relación directa con talleres familiares de la provincia de Buenos Aires y el litoral.
Treinta años dedicados a la curtiembre vegetal. Pedro selecciona personalmente cada cuero vacuno en las ferias de Rafaela y supervisa el proceso de curtido con taninos naturales que dura hasta ocho semanas. Su criterio distingue la flor del cuero y garantiza que cada partida tenga la flexibilidad y resistencia que exigen nuestras camperas.
Sophie estudió diseño de producto en la Universidad de Belgrano y se especializó en marroquinería en Florencia. En Bower Australian es la responsable de la línea de carteras y sets de viaje. Trabaja con moldes de corte manual y prueba cada prototipo durante semanas para asegurar que las costuras, los cierres y los compartimentos respondan al uso diario y a las exigencias del equipaje.
Martín forja los herrajes de bronce y latón en su taller de San Antonio de Areco. Cada hebilla, remache y broche se pule a mano y se envejece con sales naturales para lograr el tono mate que caracteriza a nuestras piezas. Su trabajo asegura que los cierres no se traben con la humedad y que el metal mantenga el color sin oxidarse.
Lucía aplica las ceras y aceites de terminación en cada prenda de cuero. Conoce las reacciones de cada tipo de flor ante los cambios de temperatura y humedad, y ajusta la fórmula de nutrido para que la piel respire sin resecarse. Es quien decide el punto exacto de ablande de una campera nueva antes de que salga al taller de costura.